A lo largo del tiempo las cosas cambian de perspectiva y los modelos de negocio cambian aunque todos parten de una ideología.
Como no la hostelería está supeditada a esas tendencias ya que es un gran escaparate al gran público y existen nuevas ideas de proyectos con ideas frescas que pueden llamar la atención.
A partir de la década de los 80,90 va emergienndo una renovación de enfoque con nuevas alternativas gastronómicas y nuevos conceptos de locales.
Se rompe a favor de un nuevo tipo de servicio menos tradicional y más juvenil y fresco se puede decir, donde el cliente interactúa más en el servicio rompiendo con ese protocolo de servicio de mesa.
Las decoraciones de los locales han proliferado en orientarlos a una temática con un tipo de gastronomía más informal de servicio rápido, aunque no por ello le resta calidad en sus productos.
Haciendo una reflexión propia, estamos adoptando un tipo de modelo de local bonito, con productos sabrosos y un minimo de atención. Da la sensación de un comercio, veo, pruebo y me voy.
Pero mi añoranza a la hora de hacer participar a un cliente a un espectáculo de sensaciones, aconsejándoles según nuestra intución de lo que le gusta y poner a la vista nuestros conocimientos sobre la materia. La mágica sensación de ser protagonistas de una película.
La economía entre otras razones nos lleva a dirigir los esfuerzos en alas a intentar llegar al mayor público posible.
Está claro que esa mágia lleva un coste económico poco palpable y algo elevado.
Hay que tocar suelo a todos nos gusta que nos traten con cariño en un entorno idílico pero no tenemos el mismo bolsillo.
En esos momentos es cuando recuerdo frases del antaño de » tanto tienes tanto vales «.
Pero sí quiero levantar la espada de la justicia en valorar más nuestra gastromia y dejarnos menos de influenciar por la de otros países. Sepamos vendernos y valoremos nuestras raíces que son las que nos han hecho llegar hasta nuestros días.
Demos cariño y entornos artísticos para todos, pero en base de lo nuestro, creo que sólo le demos un pensamiento más.
Enseñemos a nuestras futuras generaciones a comer y valorar nuestra cultura, que un gran participe de ella es disfrutar comiendo y bebiendo en compañia.
Gracias una vez más para quien comparta su tiempo leyendo estas líneas.
